Los abajo firmantes estamos convencidos que Argentina
puede dar a cada uno, las oportunidades que anhelamos de realizarnos
en libertad. Tenemos las condiciones y nuestra historia nos demuestra
que esto es posible, pero necesitamos producir una reforma profunda
de lo que somos como país y como sociedad, en un cambio que debe
nacer de cada uno de los argentinos.
Hemos llegado a un punto extremo de injusticia y de desintegración, a causa
de la corrupción, el individualismo, la falta de reglas que se cumplan
y de valores que se respeten, así como de premios y castigos. La
autoridad se ha desprestigiado y las instituciones no están promoviendo
el bien común, según las expectativas para las que fueron creadas.
El país carece de un proyecto de nación consensuado y de
Políticas de Estado sustentables, y esta carencia desplaza injustamente
a la gran mayoría de los argentinos hacia la pobreza y la marginación.
Las nuevas generaciones están creciendo sin referencias a una ética
ciudadana común. Y lo más grave es que se advierte la ausencia de
una nueva generación de dirigentes políticos, sindicales, empresariales
y sociales comprometidos con los cambios que deben ser producidos.
De continuar esta situación, viviremos siempre en emergencia, sin confianza
en que la cooperación y la solidaridad sea
posible entre nosotros, jugando nuestro destino al azar de los ciclos
económicos de reactivación o de estancamiento que se suceden. Pero
la realidad nos muestra que no podemos esperar a que el devenir
natural de las instituciones produzca la depuración necesaria.
Ha llegado la hora de que los ciudadanos digamos basta y produzcamos una
intervención de fondo, que
cambie de raíz el rumbo de nuestra sociedad, sin condicionamientos
de intereses corporativos, sólo inspirados por el Bien común y utilizando
todas las herramientas que permite el sistema republicano y democrático.
Por sobre las estructuras políticas específicas existentes, sentimos la
necesidad de preparar un conjunto de dirigentes capacitados para
liderar y gestionar la transformación de nuestra realidad, consensuar
un proyecto integral de carácter estratégico, pero lo más específico
que sea posible en cuanto a la instrumentación de las reformas necesarias
y conformar una red de personas y de instituciones dispuestas a
apoyar esta visión transformadora y a difundirla en conjunto y desde
sus respectivos ámbitos de influencia, para conformar una masa crítica
que aglutine las expectativas de cambio.
Dicho cambio estructural, inspirados por los principios generales del proyecto,
exigen un compromiso de acción, desde lo local. Cada pueblo, cada
ciudad y cada provincia debe definir los lineamientos que le permitan
forjar su desarrollo como base de un proyecto de país, que sólo
puede ser construido de abajo hacia arriba, para que sea auténtico
y sustentable.
Estamos convencidos que Córdoba, en este sentido, puede convertirse en
un ejemplo federal, si nos lo proponemos y nos unimos detrás de
objetivos comunes. Las condiciones son excepcionales. La Región
Centro, el MERCOSUR y las demás experiencias de integración ofrecen
toda su potencialidad. Sólo depende de nosotros.
Estamos dispuestos a trabajar en forma mancomunada para generar un punto
de inflexión y comenzar con nuestras realidades más cercanas. Superar
las diferencias pequeñas y nuestras propias falencias como ciudadanos
y como dirigentes, para unirnos y constituir un polo local de pensamiento
y de acción, inspirados por los principios que acompañan este documento.
La misión de Civilitas será -en adelante- preparar y producir una intervención
sobre la realidad de Córdoba, para que se convierta en una provincia
política e institucionalmente consolidada, económicamente desarrollada
y socialmente justa, como modelo de cambio para el país y para toda
Latinoamérica.
Que Dios nos ilumine y nos inspire para cumplir nuestro objetivo más allá
de las vicisitudes, manteniendo siempre vivo en nosotros el espíritu
de firmeza pero de humildad, de servicio y de sed de justicia, que
ha inspirado esta iniciativa desde su fundación.